Regresó a la mansión sin avisar, decidido a descubrir qué hacía la empleada en su ausencia… jamás imaginó que, al abrir la puerta, terminaría de rodillas, llorando y pidiendo perdón🤯
La mansión de los Alcázar era tan grande que, cuando estaba en silencio, parecía vacía incluso estando llena. Pasillos de mármol.Ventanas altas.Cuadros antiguos.Jarrones imposibles de tocar sin permiso.Y ese tipo de lujo frío que no abraza a nadie, solo recuerda cuánto dinero hace falta para sostener una apariencia. Ahí trabajaba Lidia Romero. Tenía treinta y … Read more